El avance de la tecnología tiene como consecuencia una transformación significativa en el ámbito de la educación, lo que implica que muchas formaciones presenciales se estén sustituyendo por formaciones de carácter online.

Como formadores/as, es imprescindible comprender a fondo las implicaciones de ambas modalidades. A continuación, analizamos las ventajas y los inconvenientes clave de cada modalidad para ayudarte a elegir la opción más adecuada.

Formación Presencial: el enfoque tradicional

La formación presencial es el método tradicional en el que los formadores imparten la materia encontrándose físicamente en el mismo espacio u aula que los alumnos. Este modelo destaca por la riqueza del contacto directo.

Ventajas para el docente y el aprendizaje

  1. Interacción personal directa: esta modalidad fomenta la comunicación cara a cara, lo que facilita el intercambio de ideas, el debate en tiempo real y la posibilidad de resolver dudas de manera inmediata durante la explicación.
  2. Aprendizaje práctico y recursos físicos: el acceso a espacios como laboratorios o bibliotecas posibilita la realización de ciertas prácticas o experimentos. La práctica suele ser más eficiente cuando el docente puede corregir la aplicación de la teoría inmediatamente. 
  3. Networking y creación de sinergias: la asistencia física ofrece oportunidades como establecer una red de contactos, lo que puede ser beneficioso para futuras oportunidades laborales o colaboraciones.
  4. Refuerzo de la disciplina: los programas presenciales siguen una estructura con horarios fijos. Esta programación predefinida es más provechosa para alumnos que prefieren una estructura fija o que no poseen un alto nivel de disciplina.

Desafíos que debe considerar

  1. Limitaciones logísticas y geográficas: al requirir asistencia física, esta modalidad puede ser inconveniente para alumnos que viven lejos o tienen compromisos personales o profesionales. 
  2. Mayores costos asociados: implica una inversión económica mayor, que va más allá e incluye gastos como el alojamiento, comidas, el transporte o el material.
  3. Menor flexibilidad: imponer horarios fijos obliga a los alumnos a organizar su vida en función de la formación, lo que puede ser menos óptimo para personas con agendas complicadas.

Formación Online: la flexibilidad digital

La formación online o virtual ha ganado popularidad gracias a la accesibilidad y flexibilidad que proporciona.

Post y noticias relacionadas con formación

¡Suscríbete a nuestra WeKletter y no te pierdas ninguna!


Ventajas para el docente y el aprendizaje

  1. Flexibilidad y acceso global: es la mayor ventaja de las formaciones online, poder acceder al contenido de aprendizaje desde cualquier lugar y en cualquier momento.
  2. Personalización y repetición: la modalidad online permite que el alumno siga su propio ritmo de aprendizaje, repasando los temas más complejos o avanzando rápidamente en los que ya domina. Además, si las clases son grabadas, los alumnos pueden consultarlas varias veces para asimilar mejor la información.
  3. Eficiencia en costos: al eliminar gastos de transporte, alojamiento y material impreso, la formación online suele ser más asequible para el estudiante, lo que amplía su mercado potencial de alumnos. 
  4. Variedad de recursos: las plataformas digitales permiten ofrecer una gran variedad de recursos, como vídeos, libros electrónicos y cuestionarios interactivos, diversificando el material didáctico disponible.

Desafíos que debe considerar

  1. Requisito de autodisciplina: el formador/a debe tener en cuenta que esta modalidad requiere un alto grado de motivación y organización por parte de los alumnos/as, ya que la estructura presencial fija desaparece.
  2. Limitaciones en la interacción social directa: aunque existen foros, chats y videoconferencias (interacción virtual), la falta de contacto directo puede limitar el networking espontáneo y la retroalimentación inmediata. 
  3. Dependencia tecnológica: para acceder a su curso, los alumnos requieren conexión estable a internet y dispositivos adecuados, lo que podría ser un obstáculo si su público tiene recursos limitados. 
  4. Complicaciones en la práctica: la adquisición de conocimiento práctico puede ser más compleja si el curso no ofrece las facilidades necesarias para aplicar la teoría aprendida.  

Criterios para elegir la mejor modalidad

Como formador/a, la elección entre las modalidades debe basarse en un análisis estratégico que cruce los objetivos del curso con las características del público objetivo. Para tomar una decisión acerca de si el curso debe ser online o presencial debes tener en cuenta algunos criterios:

  • Si el curso exige el uso constante de infraestructuras especializadas, y estos son indispensables, la mejor opción será una formación presencial.
  • Si el objetivo de aprendizaje requiere una retroalimentación inmediata y corrección de errores en tiempo real, lo mejor es escoger una formación presencial ya que facilita la aclaración de dudas en el momento de la explicación.
  • Si el público objetivo del curso son profesionales con horarios laborales rígidos o personas con compromisos que limitan su disponibilidad, sin duda tendrás que decantarte por una formación online.
  • Si deseas captar alumnos de zonas geográficas diversas o que enfrentan dificultades para desplazarse, la formación online es la ideal.
  • Si el contenido se beneficia de la repetición constante o la posibilidad de que el alumno vaya a su propio ritmo sin la presión de un horario fijo, una formación online facilitará la personalización del aprendizaje y la disponibilidad de clases grabadas. 

En definitiva, no existe una modalidad mejor que otra en términos absolutos: tanto la formación presencial como la online ofrecen ventajas y limitaciones que deben evaluarse en función del contexto. El verdadero reto para el formador consiste en analizar los objetivos del curso y escoger aquella que maximiza el éxito del alumno

Otras entradas relacionas