Como formador/a, a menudo sientes que debes ser la fuente de todas las respuestas. Sin embargo, la neuroeducación y la experiencia dicen lo contrario: el aprendizaje real no se produce cuando un alumno escucha una verdad, sino cuando la descubre por sí mismo.

Aquí es donde entra el método socrático o mayéutica, una técnica de diálogo y cuestionamiento, desarrollada por Sócrates que busca el conocimiento a través de preguntas para llevar a la persona a descubrir la verdad por sí misma en lugar de recibir respuestas directas. En este artículo vamos a identificar 6 tipos de preguntas para aplicar este método con rigor, además de especificar cómo implementarlas en el aula.

Dejar de enseñar para facilitar: 6 tipos de preguntas

1. Preguntas de Clarificación

A menudo, en las formaciones se utilizan términos o ideas generales que en muchas ocasiones todavía no han sido procesados o comprendidos en su totalidad por el alumnado. Si tu intención es que el alumno/a profundice en alguno de los conceptos, aquí te dejamos algunos ejemplos para que pueda hacerlo:

  • ¿Qué quieres decir exactamente cuando usas el término [X]?
  • ¿Podrías ponerme un ejemplo concreto de esa situación?

2. Preguntas sobre Supuestos y Creencias

Todos entramos a una formación con prejuicios y experiencias previas que entendemos como verdades absolutas. Las siguientes preguntas buscan que el alumnado comprenda que en ocasiones, sus conclusiones podrían estar basadas en supuestos falsos o, al menos, cuestionables. Son las más disruptivas:

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  • ¿En qué estamos asumiendo que esta es la única solución?
  • ¿Qué tendría que cambiar para que este principio dejara de ser válido?

3. Preguntas sobre Pruebas y Evidencias

En un entorno profesional, es importante ser rigurosos/as y apoyar nuestras afirmaciones en datos siempre que sea posible. Por eso, se debe enseñar a los alumnos/as a separar las opiniones subjetivas de los hechos contrastables:

  • ¿Qué datos apoyan esa afirmación que acabas de hacer?
  • ¿Hay alguna razón para dudar de esa fuente de información?

4. Preguntas sobre Perspectivas y Puntos de Vista

En el proceso de aprendizaje, el alumnado puede quedar atrapado en una única idea, condicionada por su propio sesgo profesional o personal. Si tu objetivo es romper esa rigidez y desplazarlo de su zona de confort intelectual puedes plantear lo siguiente:

  • ¿Cómo vería este mismo problema el departamento de ventas en lugar de producción?
  • ¿Qué le responderías a alguien que sostuviera la postura opuesta?

5. Preguntas sobre Consecuencias e Implicaciones

Saber algo nuevo cobra sentido si descubrimos cuáles son las implicaciones futuras de su puesta en práctica. Para ayudar al alumna a entender como se puede proyectar el conocimiento hacia el futuro puedes preguntar:

  • Si aplicamos esa solución, ¿qué impacto tendrá en el flujo de trabajo el próximo mes?
  • ¿Cuáles son las ramificaciones de esa decisión a largo plazo?

6. Preguntas sobre la Propia Pregunta

Se trata de hacer que el alumnado reflexione sobre el proceso de razonamiento que está siguiendo. Al preguntar sobre la pregunta, el formador/a hace que el grupo sea consciente de por qué se está analizando un tema y hacia dónde se dirige la conversación.

  • ¿Por qué crees que he hecho esta pregunta ahora mismo?
  • ¿Qué pregunta deberíamos hacernos antes de seguir avanzando?

Guía para aplicar la mayéutica en el aula

Conocer los tipos de preguntas es solo la mitad del trabajo, lo demás reside en cómo implementar este método en el aula. Para ello, es importante saber gestionar el silencio y la energía del grupo. Aquí tienes las claves para hacerlo:

La regla de oro: gestionar el silencio

Normalmente, cuando lanzamos una pregunta tendemos a rellenar inmediatamente el vacío posterior. Como formador/a, debes saber que el aprendizaje profundo necesita tiempo de procesamiento. Cuando lances una pregunta socrática, cuenta mentalmente hasta ocho. Si respondes tú antes de tiempo, les estás diciendo a los alumnos/as que no hace falta que piensen.

Elimina las preguntas de «Sí o No»

La estructura de la pregunta determina la profundidad de procesamiento. Una pregunta cerrada es, a efectos prácticos, un callejón sin salida. Compara estas dos intervenciones:

  • Formador A: «¿Ha quedado claro cómo funciona este proceso?» (Respuesta: Silencio o un «sí» tímido).
  • Formador B: «Si tuvierais que explicarle este proceso a un compañero que nunca ha usado la herramienta, ¿qué paso creéis que le resultaría más difícil de entender?».

El arte de recibir la respuesta «errónea»

El método socrático no busca castigar el error, sino usarlo como trampolín. Si un alumno/a da una respuesta equivocada, evita el «No, eso no es así». En su lugar, lanza otra pregunta. Deja que el propio razonamiento del alumno le lleve a corregirse.

Conclusión

La próxima vez que sientas la tentación de dar una explicación magistral de veinte minutos, detente. Elige una de las seis preguntas de este artículo, lánzala al grupo y atrévete a guardar silencio. Te sorprenderá ver que, a menudo, la sabiduría que buscabas transmitir ya estaba en la sala; solo necesitaba la pregunta adecuada para salir a la luz.

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